Que bonito fue escuchar tu voz

Después de una semana, ya necesitaba escucharte reír y escuchar tu voz tan pacífica diciéndome: “no te preocupes, todo va a estar bien”.

Bien dicen que existen personas que llegan a tu vida y se instalan sin permiso alguno, pero qué bonito ha sido que te instalaras en mi corazón y me susurraras las palabras más preciosas.

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El amor solo se espera

Que precioso es sentirse enamorado o atraído por alguien. Es casi mágico. Es como viajar por el cielo en una nube de la que jamás quieres bajarte. Te gusta todo de esa persona: sus mejillas, su sonrisa, sus ojos, su personalidad, su voz, sus abrazos, sus pasiones, sus sueños, absolutamente todo. No te percatas del tiempo, por pasar horas pensando en la próxima vez que tendrás la dicha de verle.

Quieres hablar todo el tiempo con la persona que te roba el sueño e inconscientemente llegas a crear un cuento de hadas perfecto en el que todo es amor y felicidad.

Todo es mágico hasta que te das cuenta de que la única persona que ha estado saltando en un pie has sido tú.  Es como una patada en el estómago. Aterrizas y te das cuenta de que aquel individuo con el que tanto te gusta estar, no te ve de la misma manera que tú o de la manera que te gustaría que te viera. Es ahí cuando el corazón empieza a apachurrarse lentamente; de repente,  nada importa más que el hecho de que tu bonito amor no sea correspondido. Te sientes mal, piensas que no mereces amor o que jamás llegará el ser indicado, ese que todos dicen que existe para cada uno de nosotros. Tu mente vuela y te pones más creativo que nunca. Escuchas las canciones más tristes que encuentres en tu playlist y te preguntas el porqué de las cosas de la vida.

A pesar del desorden emocional por el que atravesamos en situaciones como esas, no todo llega a estar tan mal como se cree. En asuntos del corazón no queda más que aceptar la desilusión momentánea que se siente. Sentir el dolor, ya saben, hacerlo parte de nosotros y luego, cuando estemos preparados, soltarlo, dejarlo ir y comenzar un nuevo capítulo de la historia con más fuerzas y ganas que nunca.

No es el fin del mundo. Aunque duela mucho,  y uno se haga mil millones de preguntas ilógicas, créanme que todo sucede por una excelente razón.

Sé que el amor existe. Todos los días lo confirmo. No es necesario desanimarse porque la clase de amor que necesitamos en ocasiones, no ha llegado todavía.

A veces nos empeñamos en personas que, aunque las miremos como dioses, de alguna manera, no son las adecuadas, por lo que Dios decide que esperemos un poco más. “Lo bueno se hace esperar”, confió en la espera.

Todos merecemos amar de la manera intensa que el corazón a veces necesita.

El amor no se persigue, el amor sólo se espera.

Aunque no sé de ti

No sé qué estarás haciendo justo en este instante, pero como es obvio, yo estoy aquí escribiéndole a la luna, a la vida y a ti.

Quizás estés escuchando una canción, disfrutando entre amigos, viendo el cielo estrellado o durmiendo, de cualquier manera espero que mi recuerdo haya aparecido en tu memoria o en tu sueño.

Te dije que no ibas a poder liberarte de mí tan fácil, pues tú llegaste a desequilibrar mi equilibrio y no pediste permiso alguno, así que no vengas ahora con reclamos.

Me he sentido muy feliz los últimos días, cosa que sorprende a muchas personas que insisten en que la vibra que tengo no se parece a ninguna o quizás sí, dicen que me sienten como cuando se acerca el día de mi cumpleaños, ¿puedes imaginar eso? La razón eres tú.

Escribiendo todo esto me siento vulnerable ante ti y admito que tengo miedo de romper mi corazón con falsas ilusiones pero, considero que nadie está exento a este tipo de situaciones. Creo que a todos nos toca en algún momento de la vida vivir experiencias que al final, quizás, te rompan un poco el corazón.

Así que voy a disfrutar un poco de esta manera tan feliz de sentirme, de esta libertad que siento en el corazón al haberme sincerado conmigo y con la vida, porque grité a los cuatro vientos que soy feliz cada vez que sonríes, no me interesa si me dicen que soy culpable pues jamás he ocultado esa culpa.

Esta noche te recuerdo y aunque no sé de ti, te estoy imaginando pensando en mí, espero no equivocarme, espero que coincidamos y se tropiecen nuestros pensamientos como ya se ha hecho costumbre.

Después de todo, solo me falta confesarte y recordarte que te quiero y que aquí siempre te espero.

Pintarte de magia

Otra noche en la que mis letras me acompañan, al igual que la ilusión que me has hecho sentir desde tiempos que no he de decir.

Hoy mi inspiración eres tú y cada letra lleva tu nombre; debo admitir que has sido mi musa preferida, por quien he escrito las cosas más lindas que jamás escribí, he creado un portafolio con cartas que van a tu nombre y de las cuales te has perdido el placer de leer. Todas las he publicado, pero no sé si te has dado cuenta de que son para ti, de cualquier modo: te dedico cada una, y en una de ellas he guardado una estrella que te hará sonreír.

Escribiendo de ti y de sentimientos bonitos, recordé que vi una película de Disney preciosa que me hizo viajar hasta ti; relataba la historia de un príncipe que fue encantado por fijarse en lo superficial y jamás en el corazón de las personas, fue convertido en una bestia y su hechizo acabaría únicamente cuando lograra enamorarse profundamente de una mujer que le correspondiese su amor.

El príncipe logró conseguirla y acabar con ese hechizo, pero en todo ese andar, se dio cuenta de que, en definitiva, el amor va mucho más allá de cualquier físico porque se asemeja más al alma que a otra cosa. Él y su amada fueron felices después de cientos de temores y batallas por las que atravesaron. Triunfaron en amor, en sentimientos puros, en magia.

Muchas personas insisten en que la magia de estar enamorado son sólo historias que Disney acostumbra a vender, pero yo estoy en total desacuerdo con todos. Pienso que tal como lo vi en la película, el amor verdadero existe y siempre sale victorioso de las adversidades, pero es cuestión de creer, como todo en la vida.

Te preguntarás por qué me acordé de ti, así que responderé a tu pregunta: todos los días me acuerdo de ti, pero esta vez te recordé posible, tan posible como el amor de esa bella mujer y esa bestia, tan posible como la superación de los miedos de ambos, tan posible como mis lágrimas al final del film, tan posible como tú y yo.

Te escribo porque en esta carta número… no recuerdo exactamente el número, quiero recordarte que el amor mira más allá de la belleza física, el amor busca el corazón, busca la esencia, busca el alma y cuando logra conseguir todas esas bondades, se pierde profundamente en su propio sentir y se entrega sin más. Y aunque me parece que no crees en nada de esto, quiero enseñarte que el amor verdadero sí existe y que todos tenemos a una persona que nos espera en cualquier lugar del mundo o incluso a nuestro lado para ser nuestro valor agregado.

Aunque no creas en los cuentos de hadas, quiero enseñarte a creer en que podría pintarte la vida de un color que se parezca más a lo que pude ver en tu corazón: magia, la misma de las películas que me roban el alma y que me hacen llorar sin control.  

 

En cada letra estaba escrito tu nombre

Si antes pensaba que el inconsciente siempre estaba dormido, pero confirmé que el muy malvado sabe bien cómo fingir demencia y hacer de las suyas.

Jamás pensé que aquellas letras que le hicieron honor a mi nostalgia en el momento en el que las escribí, llegarían hasta él. No confiaba en que existiría el momento en el que daría -clic- y se engancharía a leerme, pero resulta que lo hizo y fue precisamente gracias a mi inconsciente que, por cierto, no sé si actuó a mi favor o en mi contra.

En cada línea se reflejaba un poco más aquello que sentí y que sigo sintiendo y que, honestamente, me desconcierta y no sé qué hacer al respecto. Lo cierto es que no hay que indagar demasiado para darse cuenta de quién hablo en esos párrafos que esconden un amor secreto y una cobardía evidente.

El mundo entero me conoce como la muchacha cobarde y ansiosa que nunca se ha atrevido a hablar un poco de lo que piensa y de lo que siente. Por más increíble que parezca, sí, soy cobarde hasta la médula.

No tengo mucho que pensar ni que decir, pero puedo asegurarles que soy consciente de que aquella persona que leyó y mi entrada y se enganchó, supo al instante que estaba hablando de él, que le estaba escribiendo a él, y ahora tengo miedo, siento mucho miedo de lo que pueda pasar o de lo que no.

Siendo honesta, no me arrepiento de que hayas leído uno de los tantos escritos en los que tu nombre se ve reflejado en cada rincón, en cada letra y en cada sentimiento plasmado.

-Escrito el 6 de marzo del año 2017.-

¿A qué le temes?

A lo largo de nuestra vida, experimentamos millones de pensamientos autodestructivos que nos llevan a caer en un precipicio emocional del que, en ocasiones, es muy difícil salir. Son semanas e incluso meses en los que la basura llena nuestra mente y logra que nos convirtamos en seres tóxicos para nosotros mismos y para la sociedad en general. Y quizás, todo el problema parta de las inseguridades que llenan nuestros días y que siempre nacen de algún miedo oculto que tengamos.

Tal vez muchos opinen que el miedo y la inseguridad no estén ligados, pero difiero porque, basada en mis experiencias, todas mis inseguridades parten de algún miedo oculto en mi interior; los miedos son un factor importante a la hora de tener un control sobre nuestros pensamientos buenos o malos y una inteligencia emocional completa. Es absolutamente normal que todos sintamos temor o tengamos esta idea de miedo en algún momento, el problema siempre estará en dejar que éstos mismos nos dominen para poder convertirnos en seres totalmente tóxicos e inseguros.

El miedo convertido en inseguridad puede llegar a destruir nuestra vida por completo; logrando que abandonemos un trabajo, nuestros sueños, metas, nuestra familia y hasta nuestra pareja sentimental, o que todo lo mencionado anteriormente, nos abandone a nosotros, y todo por los pensamientos autodestructivos que nos provoca.

La clave de todo podría estar en hacernos la siguiente pregunta: ¿A qué le temo?, para poder determinar quién es nuestro enemigo y en qué debemos trabajar excesivamente para lograr una inteligencia emocional y mantenernos dentro de ese concepto, con la finalidad de conservar todo lo que nos llena el alma, y alcanzar todos los objetivos que tengamos planteados.

A fin de cuentas, ¿quién es más fuerte? ¿el miedo, la inseguridad… o tú? Creo que la respuesta es más que obvia. El poder siempre estará de nuestro lado.

Sin remedio

Ahora que ya estoy segura de lo que ambos sentimos, puedo decir con propiedad que nada mejor que el amor sea correspondido.

Siento que el mundo se detuvo desde que me confesaste que me querías. Al igual que yo, tú también volabas cuando me veías pasar.

Qué bonito que cuando yo moría y volvía a nacer en cada sonrisa tuya, tú viajabas por el universo cuando mis mejillas se sonrojaban.

Siempre he sido una chica un poco insegura y temerosa, así que he experimentado un poco de locura al saber que me quieres como yo te quiero a ti.

Nuestra primera cita fue mágica. No tengo mucho que decir al respecto, las estrellas simplemente hicieron un pacto para que todo surgiera a la perfección.

Estoy perdida, y al parecer, no hay remedio para este amor.

Un pequeño esfuerzo la sanó

Ahí estaba ella, lamentándose por la nostalgia que invadía su corazón gracias a la culpa de aquel amor que nunca fue. Siendo dura consigo misma, sin saber de qué otra manera actuar ante la situación por la que atravesaba su corazón.

Insistió en que él no tenía la culpa de que su corazón se hubiera fijado en su dulzura, por lo que no pretendía desterrarlo. Aun así, por su extraña manera de ser anhelaba cada día más no verlo pasar por ahí. Porque pasaba y no miraba, y así la destruía un poco más.

Mientras más la ignoraba, más se lamentaba; lloraba mientras se preguntaba a sí misma cómo es que nadie notaba lo especial que podía llegar a ser. Buscando mil príncipes y ninguno buscaba una princesa.

Después de tantos sapos que ni con un beso se convirtieron, ella decidió sanar su corazón con pequeños esfuerzos, y lo logró. Porque la vida es eso: aceptar las derrotas y tener más valentía y fortaleza para las próximas batallas.

… Y abrázame por siempre

No quiero que me mires a los ojos, ni que escuches mis historias con atención; no me sonrías con esa sonrisa tuya tan característica de tu belleza interior.

No me abraces con cariño ni fuerza, no quiero sentir que contigo estoy segura.

No me cuentes tus historias porque querré saberlas todas, querré empaparme de ti y de lo que te hizo el muchacho más interesante del mundo para mí.

No me invites al cine, porque te haré ver la película más cursi que esté en cartelera.

Me abrazaré a ti, tanto que nos fundiré en uno solo.

No vengas a poner mi mundo de cabeza.

No me digas lo linda que me veo.

No me regales flores.

No me digas que leerás mi libro favorito solo porque a mí me hace soñar.

Deja de ser encantador.

No quiero sentir que estoy en medio de todo y de nada.

Me haces sentir tan bien y tan feliz, que te pido que hagas todo lo que te he dicho que no hicieras.

Sé que me contradigo y que carezco de lógica, pero ¿quién dice que existen cuerdos felices?, ¿quién dice que el amor se basa en la cordura?

¡Anda! Te doy permiso de acabar con esta soledad que me acompaña, con estos días de anhelos, con esta nostalgia que se ha quedado a vivir. Quiero que eches a la calle todo lo que no me gusta y que te quedes tú, sólo tú para verte sonreír, para verte reír con mi manera peculiar de contar historias, para contarte los  lunares, para descubrirte vulnerable cuando sientes miedo, para abrazarte cuando no tenga palabras para decirte lo mucho que te quiero, para cantarte bonitas canciones, para mirar tus ojos que brillan como estrellas.

Te abro la puerta de mi vida para que destruyas y reconstruyas lo que te apetezca.

 Ven, quédate a mi lado y abrázame por siempre.