Tardaste demasiado

CARTAS

No imaginas el tiempo que estuve esperando que aparecieras para rescatarme de todas las veces que caí al vacío.

Te esperé en incontables ocasiones, pero nunca apareciste.

Aún soñaba con el príncipe de cuento de hadas del que me enamoré una vez. Pero todo fue una vil mentira, como esos cuentos.

Créeme que estaba dispuesta a darte mil oportunidades más, con tal de gritaras que aún me amabas y que necesitabas comenzar de cero.

Lástima que el día que te fuiste no miraste hacia atrás. Lo esperé. Esperaba que mientras caminabas hacia la salida, recapacitaras y te dieras cuenta de que estabas dejando todo lo que jamás volverías a tener.

Me dejaste. Te marchaste sin dejarme un respaldo de tu corazón. Te llevaste el tuyo y el mío. Me dejaste vacía. Asesinaste a todas las mariposas que revoloteaban en mi interior.

Luego de todo lo horrible que sentí tras tu despedida, después de esperarte durante años… ¿Regresas a pedir disculpas? Justo ahora, cuando sé que todo está bien dentro y fuera de mí, llegas a pedirme la oportunidad que hace años boté a la basura.

Cariño, lo siento. Te quise demasiado. Estoy segura de que jamás podrás saber lo mucho que te amé; pero hay un detalle… me amo más a mí. Entonces, hoy que regresas, te pido por favor que te marches. Vete y llévate tus palabras. Tardaste demasiado tiempo, demasiado amor.

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Sentir sí es necesario

INSPIRACIÓN

Déjate llevar y permite que florezca tu corazón..jpeg
Hemos introducido en nuestro cerebro un chip que está programado con la peor versión de nosotros mismos, que nos repite constantemente que callemos cuando queremos gritar, que no riamos si nadie ha dicho algún chiste; nos prohíbe llorar si sentimos que es necesario y sentir amor también está prohibido, es decir, jamás nos permite expresarnos libremente debido a que insiste en que de hacerlo así, perderíamos todo lo que hemos logrado.

Crecimos y perdimos la valentía que nos caracterizaba cuando éramos pequeños, esa que se nos atravesaba en el alma y con la que podíamos decir cualquier cosa a quien fuese, sin miedo a ser rechazados, porque sí… el mayor temor de muchos adultos es precisamente ese: ser rechazados. Y ¿recuerdan todo lo que sentíamos en aquella época? Éramos un océano de sentimientos tan puros como la vida misma y no temíamos admitir nuestra sensibilidad y vulnerabilidad.

Nos herimos en el camino de la vida porque no hemos aprendido a vivir verdaderamente. Le prestamos demasiada atención a aquello que nos resta y reprimimos incansablemente nuestros sentimientos una y otra vez.

Si nacimos con la capacidad para reír, llorar y amar, entonces ¿por qué no hacer caso cuando el corazón lo pide?

Soy una persona sumamente sensible y cualquier pequeñez logra hacerme reír o llorar; lloro de alegría y de felicidad cada vez que quiero y puedo, pero siempre cargo a cuestas los comentarios ajenos que insisten en que deje de hacerlo porque eso me convierte automáticamente en una persona débil. Incluso, si de amar se trata, también me cohíbo por el qué dirán.

Bien, soy débil pero, ¿quién lo dijo? Acaso, ¿alguien impuso esa regla en este juego? ¿Por qué no nos permiten limpiar el alma con un par de lágrimas? ¿Por qué está prohibido a veces, estar un poco rotos? No somos de hierro, somos seres emocionales aunque muchos insistan en ese “cuento” de que en el mundo gana la racionalidad.

Soy partidaria de que si tenemos ganas de reír como locos, debemos hacerlo. Si necesitamos llorar porque sentimos un poco desequilibrado el corazón, pues… ¡hagámoslo! Incluso si queremos llorar de alegría, también está permitido. Amar, por sobre todas las cosas, es nuestro derecho y no podemos sentirnos culpables ni avergonzados por ello.

¡Que nada ni nadie nos detenga! logremos ser un poco más sensibles cada día, aunque muchos digan que la sensibilidad duele un poco más, les aseguro que nada duele más que no serlo. No dejemos guardados a los sentimientos en cajones que luego olvidaremos para siempre pero que cada vez que estemos buscando un poco más, estarán para recordarnos lo mucho que dolió y que sigue doliendo.

Llorar sí es necesario para nuestra evolución, sea cual sea el motivo. Y reír, desde que nacemos, es ley para vivir en felices y paz. Así como el amor es la razón por la que muchos nacimos y por la que seguimos dando lucha en este mundo.

Nuestro mayor talento es reconocer nuestros sentimientos, sentirlos y expresarlos; no olviden que, de cualquier modo, siempre estarán ahí, los queramos o no.

Y apenas comienza

CARTAS

Cuando comencé a escribir esta historia de 365 páginas, jamás imaginé que precisamente tú serías uno de los protagonistas principales; resulta que un buen día llegaste con esa sonrisa que me hace vibrar y me miraste de la manera más bella que alguien jamás pudo mirarme, y te robaste mi corazón.

De la nada te convertiste en una de las razones más importantes para regresar a casa. Tuve miedo cuando comencé a sentirme diferente estando a tu lado, pero me dejé llevar por lo que estaba sintiendo y ese miedo cada día fue más amor que otra cosa.

Me dejé llevar por la cobardía hasta que sin pensarlo le di permiso a mi corazón de hablar, y habló. Fue entonces cuando te dije todo lo que sentía por ti, cómo me sentía contigo y cuánto te estaba queriendo desde hace tiempo.

Y en ese preciso instante descubrí que la vida tuvo razón cuando me hizo esperar, cuando me dio más preguntas que respuestas. Todo fue un perfecto plan para que llegaras tú a llenarme de luz en medio de la oscuridad. Descubrí que el tiempo es relativo cuando te vi y sentí que no había pasado demasiados años esperando tu llegada.

Sin conocerte, yo estaba esperando a alguien como tú. Te preguntarás cómo es eso posible, así que te responderé: es posible porque lo que siempre quise fue una persona que entendiera a mis demonios y que aprendiera a lidiar con ellos e intentara desaparecerlos, a alguien que apostara todo por mí, que se atreviera a quererme a pesar de cualquier cosa, que no le importara mi prisa o lentitud, alguien que se dejara querer bonito y que estuviese dispuesto a llenarse de letras cursis escritas por mí. Quería encontrarme contigo porque sabía que sería perfecto escribirte cartas de amor, tantos volúmenes pudiese. Sin saber quién serías, no pude haber deseado a una persona mejor que tú.

Déjame decirte que te quiero cada vez que me plazca porque has sido lo mejor de esta historia que apenas comienza.

Has sido magia en este mundo lleno de realidad y, honestamente, quisiera quedarme perdida en tu abrazo hasta siempre. Así que te pido, por favor, que intentemos redactar los capítulos más lindos de esta historia y, cuando culmine, entonces comenzar a escribir nuevas historias que traigan consigo más alegrías.

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Quiero que seas tú

CARTAS

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Confirmé que la verdad te libera cuando te susurré al oído todo lo que siento por ti. Es cierto, ahora soy libre, como nunca antes.

Después de haber sido un montón de dudas, hoy soy sólo  respuestas. Hoy siento ganas de quererte hasta que mi corazón se canse, y dudo que eso suceda. Quiero estar contigo por muchas horas y mirar tus bonitos ojos.

Eres tú la persona a la que quiero mostrarle todo lo que verdaderamente soy, con la que quiero aprender muchísimas cosas, con la que quiero aventurar y lanzarme a la nada pero agarrada de tu mano.

Tengo ganas de abrazarte, quedarme a vivir en esos abrazos y regalarme mi primer beso contigo, y sonreír.

Quiero que seas tú quien me haga soñar con los ojos abiertos. A propósito, ¿te cuento un secreto? Aprendí a soñar despierta desde que llegaste y me regalaste los te quiero más bonitos dichos jamás.

Hoy soy libre gracias a ti, y quiero que sigas siendo tú quien me liberé el tiempo que el universo precise.

Preguntas, amor y valentía

CARTAS

d729ddd77b4a1062093a7a94c9420261.jpgSiento que nada tiene sentido en mi cabeza; puede que en un juego de palabras nos hayamos descubierto siendo honestos, sin embargo, siento que lo único que descubrí fueron los miedos que existían dentro de mí.

El ego: el estúpido egoísta que vive dentro de cada uno y que me hace creer que no soy lo suficientemente buena para hacer algo o para merecer el cariño de alguien. Siempre en mi contra, insistente en que nada de lo que leí en aquél mensaje era cierto, pues todo se trató de una jugarreta provocada por un par de líneas.

Justo en este instante, no sé qué demonios sentir porque, siendo honesta, me sentía muchísimo mejor cuando nada me ocupaba las horas haciéndome pensar en una historia feliz sin un horrible final. Digamos que la especie de equilibrio emocional que experimentaba hace unos meses, me hacía sentir segura, aunque siendo consciente: jamás estaré segura bajo mis propios pensamientos.

En una respuesta, me quedaron más preguntas que no me atrevo a hacerte directamente y es por ello que te he escrito un millón de cartas en las que se delatan mis sentimientos, me vuelvo vulnerable ante ti y me arrepiento un poco, pero… ¿qué más da?

He escrito cartas de amor Volumen 1, Volumen 2 y he llegado a terminar el Volumen 3 en el que relato cómo comencé a sentirme desde el momento en el que te conocí y porqué es que quiero hallarle un final a todo esto, sea bueno o sea malo.

Era cierto que, muchas veces, las preguntas que tenemos no reciben respuestas concretas y por ello es que deberíamos armarnos de valor y enfrentarnos al lobo feroz que nos causa miedo. Han sido ciertos muchísimos de los consejos que he recibido, pero prefiero quedarme con algunas preguntas guardadas hasta armarme de suficiente valor y enfrentarme a ti y así dejar que suceda lo que tenga que suceder.

Pero, espero que mis cartas sigan llegando a ti de algún modo, y así tú puedas reconocer el montón de dudas que soy y regalarme todas tus respuestas.

Piénsame, así estaremos a mano

CARTAS

Dicen que el insomnio aparece cuando estamos en los pensamientos de alguien más. Puede que sea cierto como puede que no, pero de sólo pensar que por las noches me piensas como yo te pienso a ti, me llena el corazón de ilusión.

Siento el hecho de que no puedas dormir en las noches por lo mucho que te pienso, pero deberías entenderme, ya han pasado semanas desde la última vez que nos vimos y créeme que esto de extrañarte se siente como tener un vació en el pecho.

Vivo con la incertidumbre de saber cómo será nuestro próximo encuentro, y de tanto que te pienso has llegado a estar en mis sueños y considero que no existe magia más sublime que esa que ocurre en el momento en el que nuestros pensamientos coinciden y se descubren imaginando una vida en donde tú y yo nos convertimos en uno solo respetando nuestros espacios.

No tengo la menor idea de lo que vaya a suceder y eso causa una ansiedad inmensa en mí, no te imaginas lo mucho que se alborota mi corazón de sólo imaginar que puede que un día dejes de estar. No quiero perderte, por ello pretendo pensarte cada día y cada noche hasta quedarme dormida, incluso, prometo soñarte porque no quiero olvidarme de ti y no quiere que tú me olvides.

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Así que deja que te piense cuando quiera; deja que mis pensamientos te encuentren y así yo pueda detener la nostalgia que siento cuando te extraño. De nuevo, discúlpame por no dejarte dormir, pero tú también puedes pensarme cuando quieras y así lograremos estar a mano.

Me quedé en ti

CARTAS

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Me quedé en tu abrazo, ese que me diste y con el que me dijiste “no te vayas”.

Me quedé en ese calor de hogar que sentí en tus brazos.

Me quedé en tu risa, en tu sonrisa, en la alegría que derramas, en la nostalgia que escondes pero que te descubro en la mirada.

Me quedé en tu mirada, en esos ojos que brillan más que la luna y que me piden que te quiera.

Me quedé en tu beso.

Me quedé en tus ojitos chiquitos cuando te ríes.

Me quedé en los chistes que hacías.

Me quedé en las cientos de divertidas batallas que tuvimos.

Me quedé en el día que te conocí.

Me quedé en tu alama.

Me quedé en tu mano amiga, esa que me diste cuando la necesité.

Me quedé en tus palabras.

Me quedé en las conversaciones de medianoche que no me dejaban dormir porque aceleraban a mi corazón.

Me quedé en tu nombre, en tus letras, en las canciones que escuchas, en tu particular manera de ser.

Me quedé en ti, me quedé contigo y ahora soy un poco más feliz.

+ Inclusión – Exclusión

INSPIRACIÓN

Tenemos la mala costumbre de ir por la vida creyéndonos dueños de todo; solemos atacar a la persona que tenemos al lado solamente por lo que vemos a simple vista. Atacamos sin ser responsables de lo que decimos y hacemos.

Las etiquetas son parte de esta sociedad, las personas no son personas sino que son gordas, flacas, aburridas, feas, bonitas, divertidas, maniáticas, raras, entre cientos de etiquetas más. Nos fascina etiquetar sin ser etiquetados.

Cada uno de nosotros tiene una historia que ocultar y el derecho de mantenerla oculta. El detalle es que precisamente juzgamos a los demás sin pensar en lo que nos marcó en la vida.

Entonces, decimos que la “gorda” es así porque no sabe controlarse y es una tragona, o que la “flaca” ya está a un paso de la anorexia por tonta. El “rockero” es satánico. El “hippie” vive en una fantasía, el “callado” es nerd y el “hablador” esconde una profunda tristeza. El que ríe está triste y el que llora también, no estamos conformes con nada. Nos creemos psicólogos en nuestro propio mundo y sacamos conclusiones sin indagar un poco en el corazón de los demás. Pensamos tener la inteligencia para dar consejos y dejamos de ser amables porque comenzamos a rechazar a personas simplemente por las etiquetas que les hayan colocado.

¿Imaginan el poder que tuviéramos si utilizáramos la fuerza que tenemos para dar cariño y aportar buenas vibras a este planeta? Absolutamente todo sería diferente.

Me es muy difícil entender la naturaleza de todas las cosas, es natural ser diferente, esta diferencia nos hace únicos ante los demás… entonces ¿por qué me señalas como diferente a ti?; ¿acaso no somos distintos y por lo tanto en esencia lo mismo? – Yadiar Julián

Es momento de detenernos a observar y escuchar un poco a quienes lo piden a gritos, solo cuando hagamos eso entenderemos de razones.

No seamos tan duros.

No sabemos si la otra persona está luchando con una guerra casi invencible y somos nosotros los que podemos ayudarla. No juzguemos sin conocer. Seamos amables, compasivos, comprensivos y empáticos; nada se siente mejor que ayudar a quien lo necesita, sin pensar en quién es, actuar por instinto de nuestros buenos valores y el amor, no tiene precio. Entonces, aportemos nuestro grano de arena para lograr construir el mundo que queremos, un lugar en el que exista inclusión y no exclusión.

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Alejarse por amor

INSPIRACIÓN

Hace mucho tiempo, me topé con la siguiente cita: “A veces, alejarse resulta ser la mayor demostración de amor”, esto hizo un click dentro de mí, pasé toda mi vida pensando que cuando se ama, se tiene que demostrar el amor presente, insistir y persistir aunque la otra persona parezca ciega y sorda; resulta que es todo lo contrario, tomar distancia es suficiente para expresar lo que un corazón cansado ha gritado durante años.

En ocasiones, creemos que con nuestro amor basta, no nos interesa si la persona amada no corresponde tantos sentimientos y hace caso omiso a ellos. Nos perdemos en la locura de amar, bajamos lunas y estrellas y creamos un nuevo planeta para ir a pasear por allí. Dentro de tanta intensidad, no nos percatamos del daño que nos estamos haciendo, del espejismo que ha creado el corazón y de lo mucho que duelen las heridas.

Cuando se está enamorado, no importa si no hay un nosotros, no caben explicaciones, no interesa si después de tantos riesgos y esfuerzos, nos damos cuenta de que nada valió la pena y que seguimos solos en compañía o, sin compañía alguna.

El único acto de valentía y de amor ante tanto desinterés y exclusión, es alejarse y liberar al amor. No importa que duela, no importa que apeste la vida algunos días. Las heridas sanarán, y probablemente, encontraremos a alguien que valdrá toda la alegría y el amor y que nos corresponderá hasta los abrazos más apretados.

En la vida hay que aprender a perder, por más amor que exista, tenemos oportunidad de futuras victorias en otros lugares.

Si el amor aprieta, no es de tu talla

INSPIRACIÓN

En febrero cumplo 20 años de edad y nunca he tenido una relación amorosa (cosa que sorprende a muchas personas) pero he sido testigo de muchas relaciones en las que el amor no era ni siquiera parte del postre, lo que me ha hecho reflexionar muchísimo acerca del tema.

Existe una frase que, desde que la leí, no dejó de rondar en mi cabeza, siempre la tengo presente como una especie de filosofía de vida: “Si el amor aprieta, no es de tu talla”; si sentimos que duele, es mejor soltarlo y dejar volar todo lo que ya no nos pertenece. Aunque se arrugue el corazón y sintamos que el alma se desconecta y no entendemos de razones, a pesar de todo lo que trae consigo el hecho de dejar a un amor que considerábamos un tesoro a pesar de cualquier adversidad, sin importar el tiempo que estaremos un poco rotos, es mejor sentir dolor por cierta temporada a vivir fingiendo felicidad.

¿Qué sentido tiene continuar  en una relación en la que el amor ya no es la base ni la razón? Sin eso no existe suelo firme y, sin suelo firme, todo se derrumba.

Si el amor se escapa, se esfuma el respeto, la tolerancia, la complicidad, la comprensión, la solidaridad y otros valores que son fundamentales para mantener la armonía en cualquier relación.

Entonces, si todo se marcha, ¿por qué no te marcharías tú? No existe razón suficiente para quedarse amando en soledad. Si no es en conjunto no es nada, y precisamente por amor, es que nos toca tomar decisiones difíciles pero que a lo largo de la historia, serán claves en nuestro crecimiento personal y en la paz que sentiremos, y eso no puede compararse ni cambiarse por nada más.